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viernes, 7 de noviembre de 2025

Viaje a Eslovenia, día 4: Cuevas de Postojna

¡Hola! En esta entrada toca rememorar el día 4 del viaje, domingo 5 de octubre de 2025.

Cuando desperté aquel día, no lo sabía aún, pero iba a terminar haciendo fotos como esta

El día amaneció lloviendo, y mucho. Además, había nevado durante la madrugada. Así que nuestras intenciones iniciales, que consistían en hacer una excursión en las inmediaciones del Paso Vršič eran completamente irrealizables. Además, resulta que se están realizando obras en la carretera del puerto de montaña y durante el día los accesos están cerrados.

Un poco desconcertados, decidimos hacer un poco de tiempo por si la lluvia paraba y, entonces, plantearnos si hacer una excursión en los alrededores de Kranjska Gora o explorar otras posibilidades.

A mí que la lluvia siempre me ha gustado, no me importó salir al exterior y dar un paseo por los alrededores del hotel. No me llevé la cámara, pero con el móvil pude hacer alguna bonita foto, como os muestro a continuación:




Una de las pocos fotos que tiene nuestro coche durante este viaje

La lluvia seguía sin amainar... Volví a la habitación, y sin saber muy bien qué hacer, decidí pasar el rato viendo la sesión de clasificación del GP de F1 de Singapur, que había sido el día anterior y no pude ver en directo. Mientras, estuve consultando la Lonely Planet de los Balcanes Occidentales, y se me ocurrió algo que podía salvarnos el día: ir a visitar las Cuevas de Postojna.

Sinceramente, yo ni había oído hablar de estas cuevas ni sabía nada de ellas, así que le planteé a Maida esta alternativa, y accedimos a ir... la otra alternativa era quedarnos en el hotel sin poder hacer nada.

Las cuevas no nos pillaban cerca, tardamos algo más de hora y media en llegar, pero, bajo mi punto de vista, mereció mucho la pena. Sinceramente, me alegro mucho de que aquel día lloviera, porque de no haber sido así, me hubiera perdido esta auténtica maravilla natural.

Una vez en las cuevas, compramos las entradas, que costaron 32,90€ por persona (a lo que hay que sumar el parking, que costó 6€) y nos pusimos en la fila de entrada. Maida sí que sabía lo que venía a continuación, pero a mí me pilló totalmente por sorpresa: nada más entrar nos hicieron subir ¡en un tren! que se puso en marcha a una velocidad que me pareció bastante rápida... Creo que el trayecto duró unos 10 minutos o así. Pasamos por infinidad de galerías y por unas cuantas salas (me llamó la atención una muy grande en la que habían colocado unas lámparas de araña que creaban un ambiente como de salón de baile dieciochesco). No tomé fotografías del trayecto en tren, ni en la ida ni en la vuelta, aunque sí que grabé un breve vídeo que no pondré en este blog, pues su calidad no es demasiado buena.

Después, nos bajamos e hicimos un recorrido a pie por las salas abiertas al público, donde ya sí que tomé unas cuantas fotografías. Las cuevas me gustaron mucho por lo grandes que son y la infinitud de pasillos y salas, no tanto por las figuras creadas, ya que sí que he visto algunas cuevas con formas más caprichosas.








He de puntualizar una cosa: terminé un poco indignado porque, para empezar, el grupo de gente que seguía a cada responsable de la cueva era tan grande que era imposible que esta persona se diera cuenta de si alguien hacía cosas que no debía. Además, aunque continuamente se dice que no se han de tocar las formaciones rocosas y que las fotos tienen que hacerse sin flash, mucha gente es incívica y hace lo que quiere. Yo no soy quien para llamar la atención a nadie, pero sí me enfadé mucho con comportamientos que vi durante la visita. Miles, incluso millones, de años para formar ese lugar y que vengan unos garrulos a cargárselo en un abrir y cerrar de ojos. Una pena.

Acabada la visita, y aprovechando las pocas horas de sol que quedaban, decidimos ir a ver desde fuera el Castillo de Predjama, que nos quedaba cerca de allí, para, después, volver a Kranjska Gora.

Este castillo, que habíamos visto en fotos, tiene la particularidad de estar edificado junto a una formación rocosa, lo que le hace ser muy fotogénico.




Después de aquella parada, volvimos a nuestro hotel en Kranjska Gora. Yo terminé viendo la carrera de F1 en diferido antes de irme a descansar para el día siguiente.

Pero eso ya lo contaré en la siguiente entrada de este blog. ¡Hasta luego!


martes, 4 de noviembre de 2025

Viaje a Eslovenia, día 1: Llegando hasta Kranjska Gora

En lugar de poner fotografías sin más, he pensado en dar un poco de contexto a las imágenes, y contar algo de cómo fue el viaje en sí.

Este viaje a Eslovenia estaba planificado para establecer una ciudad base en la que dormir la mayor parte de los días, para evitar el tener que estar cambiando de ubicación demasiado a menudo.

A la hora de planificar qué ver, usé búsquedas en internet para obtener experiencias de otros viajeros a través de blogs, leí mi guía Lonely Planet sobre los balcanes occidentales, hice alguna consulta a ChatGPT, y luego tuve que cuadrar unos cuantos sitios que mi compañera de viaje, Maida, sugirió.

Una vez claros los distintos sitios que queríamos ver, intenté planificar rutas y excursiones para llegar a ellos usando Wikiloc. A esta tarea le dediqué bastante tiempo y siempre intenté elegir aquellas rutas mejor valoradas y que estuvieran bien explicadas, para evitar tener sorpresas desagradables.

Teniendo en cuenta todo esto, y que el objetivo primordial era andar en montaña por los Alpes Julianos, dando a esto prioridad sobre visitas a pueblos y ciudades, este viaje se centró en ver la mitad occidental de Eslovenia, en concreto la parte noroeste. Lo más al este que llegamos fue a la capital, Ljubljana.

Lo ideal para acometer este viaje hubiera sido establecerse en Bled, pero finalmente lo que hicimos fue reservar hotel en la localidad de Kranjska Gora, por una cuestión meramente económica. Este cambio implicó realizar un mayor número de kilómetros en coche, y perder bastante tiempo en desplazamientos.

Para realizar las dos últimas excursiones, convenía establecerse en Ljubljana, la capital. Lo deseable hubiera sido alojarse en algún lugar céntrico: eso nos habría dado la oportunidad de ver con un poco más de detalle esta bonita ciudad, pero, de nuevo primó lo económico, y terminamos en un hotel en medio de ninguna parte.

Estuvimos en Eslovenia 7 noches, 5 de las cuales las pasamos en la localidad ya referenciada de Kranjska Gora, y las 2 restantes en un suburbio de Ljubljana.

Para llegar a Eslovenia, buscamos primero vuelos directos a la capital. Pero no encontramos ninguno, por lo que decidimos volar a Venecia, que, yendo en coche por autovías de pago, se encuentra a unas dos horas y media de Kranjska Gora.

Aprovechando que aterrizábamos en Venecia, también se intentó cuadrar una visita exprés a la ciudad de los canales.

En principio, planifiqué visitar Venecia el primer día (el avión debería haber aterrizado a las 10:00 de la mañana) y Ljubljana el último día antes de regresar (despegábamos a las 18:35). Finalmente, hubo un problema técnico en el avión de la ida y aterrizamos pasadas las 14:00. Teniendo en cuenta que había que recoger el coche de alquiler y la hora a la que anochecía, hicimos un cambio de planes: ir directamente a Kranjska Gora, visitar Ljubljana en las dos tardes que íbamos a pasar allí, aunque fuera de noche, y visitar Venecia el último día, antes de partir.

Ahora ya sí, puedo pasar a poneros la primera fotografía de este viaje. Llegamos casi al atardecer a Kranjska Gora, y di un breve paseo por los alrededores del hotel para obtener esta bonita panorámica.

Después fuimos a Bled, intentando llegar a su famoso lago antes de que se hiciera de noche... pero no lo conseguimos. Llegamos ya en noche cerrada, y aunque intenté sacar alguna foto, al no llevar trípode, no salieron con buena calidad y no las compartiré.

En la siguiente entrada ya habrá imágenes de las primeras excursiones que realizamos. ¡Hasta pronto!